Jul-25

Basculación y otras funciones posturales en sillas de ruedas eléctricas: aliadas contra las úlceras por presión

 

Las personas que utilizan sillas de ruedas eléctricas pasan muchas horas sentadas, lo que puede aumentar el riesgo de úlceras por presión y molestias posturales. Afortunadamente, las sillas de ruedas modernas incorporan funciones posturales avanzadas –como la basculación del asiento, la reclinación del respaldo o la elevación de piernas– que permiten variar la posición del cuerpo. Estos ajustes no son simples comodidades, sino herramientas clave para aliviar la presión en zonas vulnerables y mejorar la salud postural del usuario. A continuación, explicamos cómo estas funciones contribuyen a prevenir las úlceras por presión y a mejorar la postura y el bienestar de quienes usan sillas de ruedas eléctricas.

 

¿En qué consisten la basculación, reclinación y elevación de piernas?

 

    • Basculación del asiento: es la función que inclina todo el asiento hacia atrás, manteniendo constante el ángulo entre respaldo y asiento. Al bascular, el peso del usuario se redistribuye desde la pelvis y los muslos hacia la espalda.
    • Reclinación del respaldo: consiste en inclinar el respaldo hacia atrás, modificando el ángulo entre el respaldo y el asiento. Suele usarse junto con la basculación para evitar deslizamientos.
    • Elevación de piernas: implica levantar los reposapiés, estirando las rodillas, de modo que las piernas queden elevadas. Estas tres funciones, combinadas o por separado, permiten cambiar de postura de forma periódica sin ayuda de terceros, algo esencial para la comodidad y la prevención de complicaciones.

 

Prevención de úlceras por presión mediante cambios posturales

 

Las úlceras por presión (también llamadas escaras o úlceras de decúbito) se producen por la presión prolongada en puntos de apoyo como los glúteos, muslos o talones, que reduce la circulación sanguínea y daña los tejidos. Para prevenirlas es fundamental aliviar la presión regularmente. Las funciones de basculación y reclinación en sillas de ruedas eléctricas están diseñadas precisamente para lograr este alivio de forma eficaz. Los expertos recomiendan usar basculación y reclinación en conjunto, ya que proporcionan más alivio de presión que por separado.

 

Al bascular el asiento lo suficiente, la presión en la zona isquiática (los huesos bajo los glúteos) disminuye porque parte del peso pasa al respaldo. Estudios indican que se necesita una basculación de al menos ~25-30° para lograr un alivio significativo de la presión, mientras que ángulos menores (por ejemplo 15°) no son suficientes. De hecho, una inclinación mínima de 30° se considera necesaria para reducir la presión en los isquiones de forma adecuada. Por su parte, reclinar el respaldo también puede disminuir la presión sobre el asiento, aunque si se usa solo puede generar fuerzas de cizallamiento (deslizamiento de la piel) en la espalda. Por eso, se aconseja combinar la basculación con la reclinación y, muy importante, primero bascular el asiento y después reclinar el respaldo, para minimizar el riesgo de deslizamiento o fricción en la piel.

 

Diversos estudios han encontrado que la mayor reducción de presión se consigue con ángulos amplios de basculación y reclinación. Por ejemplo, una basculación de 35° junto con una reclinación de alrededor de 100° reduce notablemente la presión en la zona sacro-isquiática. De forma general, a mayor ángulo de inclinación, mayor alivio de presión se obtiene. Además, mantener la posición reclinada/inclinada durante varios minutos mejora la recuperación sanguínea del tejido: pasar 3 minutos en una posición de alivio (por ejemplo con 35° de basculado y 120° de reclinado) resulta más eficaz que hacer un cambio muy breve de solo 1 minuto. Por ello, se recomienda realizar estos cambios posturales con la frecuencia que indique el profesional (por ejemplo, cada 15-30 minutos) y sostener la posición aliviada unos minutos para lograr una buena reperfusión de la piel.

 

La función de elevación de piernas también juega un papel importante. Al elevar los miembros inferiores, se redistribuye parte de la presión de los muslos y, sobre todo, se favorece el retorno venoso. De hecho, para mejorar la circulación y prevenir edemas (hinchazón) en las piernas, es beneficioso elevar los pies por encima del nivel del corazón. Esto se logra combinando la basculación del asiento con los reposapiés elevables (por sí solos, los reposapiés no logran levantar tanto las piernas). Una posición con suficiente basculado y piernas en alto alivia la presión bajo los muslos y ayuda a que la sangre circule de vuelta desde las extremidades, reduciendo la hinchazón. Así, además de prevenir úlceras, estas funciones posturales protegen la piel al mantener una mejor irrigación sanguínea en todos los puntos de apoyo.

 

 

 

Mejora de la postura y salud general del usuario

  

No solo se trata de la piel: cambiar regularmente de postura con la basculación, reclinación y elevación de piernas aporta numerosos beneficios posturales y de salud. Al variar la posición, el usuario evita permanecer encorvado o en la misma postura todo el día, lo que previene dolores y deformidades. Según la literatura especializada, estas funciones permiten realinear la postura del cuerpo, ayudando a corregir posiciones asimétricas o viciosas, y contribuyen a prevenir contracturas y deformidades ortopédicas al evitar posturas prolongadas dañinas. También ayudan a regular la espasticidad (la excesiva tensión muscular) al cambiar la posición de las articulaciones, y facilitan una mejor estabilidad y equilibrio al poder ajustar el centro de gravedad del usuario con el basculado.

  

Otro aspecto importante es la comodidad y tolerancia al asiento. Permanecer muchas horas en la misma posición puede causar fatiga muscular y dolor. Gracias a la basculación y reclinación, es posible descansar diferentes grupos musculares: por ejemplo, al reclinar ligeramente el respaldo se relajan los músculos de la espalda y cuello, mientras que al volver a la posición vertical se activan de nuevo para mantener la postura. Este ciclo de actividad y descanso mejora la resistencia y hace que el usuario pueda estar sentado por más tiempo sin molestias, aumentando su calidad de vida. De hecho, se ha observado que las personas que usan con regularidad las funciones de postura de sus sillas aumentan el tiempo que pueden permanecer sentadas cómodamente gracias a la reducción de puntos de dolor y fatiga.

 

Además, la elevación de piernas contribuye al bienestar general al reducir edemas y mejorar la circulación. Un menor edema implica menos tensión en la piel y tejidos de las piernas, reduciendo el riesgo de lesiones y aportando mayor confort. Esta función resulta especialmente útil al final del día, cuando las piernas tienden a hincharse más: con solo pulsar un botón, el usuario puede elevar los pies y encontrar alivio.

 

Por último, pero no menos importante, estas funciones posturales permiten una mayor autonomía. El usuario de una silla de ruedas eléctrica con basculación, reclinación y reposapiés elevables puede cambiar de posición por sí mismo, de forma segura, con solo accionar los controles de su silla. Esto le da control sobre su comodidad y cuidados, sin depender constantemente de cuidadores para hacer cambios de postura. Mantener cierto grado de independencia en la rutina diaria mejora el estado de ánimo y la participación en actividades, ya que la persona se siente más segura y confortable al poder ajustar su posición cuando lo necesita.

   

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