Jun-26

Cuidar al cuidador: por qué la altura regulable de una cama articulada también importa

 

Cuando se habla de camas articuladas, normalmente se piensa en la comodidad de la persona que va a utilizarlas. Y, por supuesto, ese es un aspecto fundamental. Poder incorporar el tronco, elevar las piernas o encontrar una postura más cómoda puede mejorar mucho el día a día de una persona mayor o con movilidad reducida.

 

Sin embargo, hay otro punto igual de importante que muchas veces pasa desapercibido: el bienestar de la persona cuidadora.

 

En muchos hogares, el cuidado recae sobre familiares que ayudan a levantar, acostar, asear, cambiar de postura o acompañar a la persona durante diferentes momentos del día. Todas esas tareas, repetidas una y otra vez, pueden acabar provocando dolor de espalda, sobrecargas, malas posturas y cansancio físico. Por eso, una cama articulada con altura regulable no solo facilita la vida del usuario, sino también la de quien cuida.

 

La importancia de trabajar a una altura cómoda

 

Una cama demasiado baja obliga a agacharse continuamente. Una cama demasiado alta puede dificultar las transferencias o generar inseguridad al entrar y salir de ella. La posibilidad de regular la altura permite adaptar la cama a cada momento: descanso, higiene, cambios posturales, incorporación o traslado a una silla.

 

Modelos como la LEZA PLUS o la RECOM PLUS incorporan carro elevador eléctrico, con elevación regulable de 38 a 80 cm, además de lecho articulado de 4 planos y 3 articulaciones. Este tipo de prestaciones ayudan a que las tareas diarias sean más cómodas, seguras y controladas.

Más seguridad en las transferencias

 

En algunos casos, la persona necesita ayuda para pasar de la cama a una silla de ruedas, a un sillón o a una grúa. Ajustar la altura de la cama puede facilitar mucho ese movimiento y reducir esfuerzos innecesarios. Además, según las necesidades de cada usuario, se pueden valorar otros apoyos como accesorios para cama, barandillas, incorporadores o incluso grúas de transferencia.

No se trata solo de elegir una cama cómoda, sino de pensar en el conjunto: usuario, cuidador, habitación, espacio disponible y tipo de ayuda necesaria.

 

Una ayuda para el día a día en casa

 

Una cama articulada bien elegida puede marcar una gran diferencia en el cuidado diario. Puede ayudar a mejorar el descanso, facilitar la incorporación, hacer más sencillas las tareas de higiene y reducir el esfuerzo físico de la persona cuidadora.

Además, cuando la necesidad es temporal, por ejemplo tras una operación o durante una recuperación, también puede valorarse el alquiler de ayudas técnicas, una solución práctica para muchas familias.

 

En Mikelan contamos con diferentes soluciones para la habitación y el cuidado en casa. Por eso, antes de decidir qué cama articulada elegir, lo más recomendable es recibir asesoramiento personalizado.

 

Lo mejor es pasarse por nuestra empresa, explicar cada caso y ver los productos in situ. Así podremos valorar las necesidades reales de la persona usuaria y de quien la cuida, resolver dudas y ayudar a encontrar la opción más adecuada.